El contenido de fósforo y azufre tiene efectos tanto positivos como negativos en las propiedades del acero. El fósforo es un elemento de refuerzo por disolución altamente eficiente que apenas afecta la conformabilidad de las placas de acero laminadas en frío. En la colada continua y el tratamiento térmico, el fósforo y el azufre se segregan fácilmente, lo que provoca fragilización, lo que deteriora la tenacidad y la ductilidad del acero. Por lo tanto, la desfosforación y la desulfuración son operaciones necesarias para garantizar una buena tenacidad y ductilidad del acero. Una temperatura baja, así como una concentración alta de FeO y CaO, favorecen la reacción de desfosforación. Durante la operación, la alcalinidad de la escoria debe ser adecuadamente alta y la fluidez debe ser buena. Una temperatura baja favorece la reacción exotérmica y afecta la velocidad de la reacción de desfosforación. Para obtener el mejor efecto de desfosforación, la temperatura del baño de fusión debe ser adecuada.
La refosforación se refiere al fenómeno en el que el contenido de fósforo del acero fundido en la etapa final de la fundición es mayor que en la etapa intermedia. Si la temperatura del horno es demasiado alta, la reacción de desfosforación se invierte, provocando el retorno del fósforo. Al descargar el acero, la adición de desoxidantes, como ferroaleaciones, al horno o cuchara de colada reduce considerablemente el ﹉ (FeO) en la escoria, y los productos de desoxidación, como el SiO₂, también reducen considerablemente la alcalinidad de la escoria, invirtiendo así la reacción de desfosforación.

